El escriba, de Robert y Shana ParkeHarrison

El escriba, de  Robert y Shana ParkeHarrison
"Un libro debería ser un hacha para romper el mar congelado en nuestro interior" "¿Por qué la gente del futuro se molestaría en leer el libro que escribes si no les habla personalmente, si no les ayuda a encontrar significado a su vida?" J.M. COETZEE ("VERANO")

7/4/15

David González presenta su nuevo proyecto literario, "Campanas de Etiopía", en León


Proyecto, mixtura de relato y poemas, que acabo de leer, junto con el trabajo de Natalia Salmerón sobre el autor gijonés. Como, además de amigo, soy un forofo de la literatura de David González, quizá caigan en saco roto mis palabras, pero anticipo al lector una sorpresa mayúscula cuando descubra la prosa breve del autor asturiano, tan acerada como sus versos.

Como amante del relato corto, ya advertí en David González una capacidad especial para lograr la conmoción con sus textos en prosa en los primeros libros del autor gijonés. Esa capacidad la ha mantenido hasta hoy y avanza en la forma, de modo que el mismo texto acepta dos tipos de lectura: una directa y otra natural ("directa" y "natural" son términos míos que califican la lectura, no exportables a otros textos, aunque sí a algunos de los poemas). ¿Cómo logra David González esas dos lecturas? Para saber eso tendrán que leer Campanas de Etiopía, no pienso dar ni una sola pista para no quitar al lector el placer de la conmoción.

Por cierto que como poesía de la consciencia etiqueta Natalia Salmerón la producción literaria de David González, y estoy de acuerdo con ella, si bien el autor gijonés busca siempre perturbar al lector, estremecerle, mover sus cimientos, hacerle sentirse vivo.

Los poemas siguen también el avance formal del autor gijonés, con utilización de los dos puntos para dar continuidad a los poemas y la utilización de citas al final de los mismos para remarcar el sentido de sus palabras. Utiliza el mismo modelo que en los relatos para ofrecer dos tipos de lectura en algunos de los poemas y, lo que es más significativo, además de la confesionalidad propia de su obra literaria observo una universalización mucho más clara que en otros de sus trabajos de los "temas" o "asuntos" tratados. Da la impresión de que un gran haz de luz se esconde tras ellos y, lo que es más sintomático, de que detrás de este libro hay algo grande, algo quizá que está por verse, pero que lo cambiará todo. El subtitulo del libro (Los que viven conmigo. Cuaderno 1) es premonitorio. Sé que David González ha estado trabajando muy duro estos últimos años, y sé que este libro es la punta del iceberg. Me alegro, pues, he disfrutado de la lectura y sé que disfrutaré mucho más de lo que tenga que venir.

Bacø, 2015

2 comentarios:

Verdores de Tigre dijo...

Que interesante lo que publicas! Te invitamos a que nos sigas en nuestro blog de poesia, un abrazo!

José Luis Martínez Clares dijo...

Un poeta entre la gente, a pie de calle. Ese es David González. Saludos