El escriba, de Robert y Shana ParkeHarrison

El escriba, de  Robert y Shana ParkeHarrison
"Un libro debería ser un hacha para romper el mar congelado en nuestro interior" "¿Por qué la gente del futuro se molestaría en leer el libro que escribes si no les habla personalmente, si no les ayuda a encontrar significado a su vida?" J.M. COETZEE ("VERANO")

4/5/10

La cámara de niebla




LA CÁMARA DE NIEBLA
Alfonso Xen Rabanal
Editorial Eclipsados, 2008


Desde los intestinos
Por Esteban Gutiérrez Gómez

Se llama Alfonso. Podría ser una coincidencia. No tengo ni idea de la edad que tiene. Quizá treinta y cinco, quizá cincuenta. Hace un año que vive en la calle. Quiero decir lo que han entendido: la calle es su hogar. Llegó a ella por voluntad propia, por convencimiento. Viéndole por la mañana parece un ser completamente diferente al que a partir de media tarde me vuelvo a encontrar. Bebe. Bebe mucho vino barato en cartones. Por la mañana, cuando puede mantener una conversación, hemos echado algún que otro cigarro en el parque, detrás de mi oficina, a escasos veinte metros de Castellana 160.
Es psicólogo. Anduvo algo desorientado y no le apetecía mucho enderezar su camino. Está convencido de que este mundo no es “su” mundo. Luchó contra ello hasta que se dio cuenta de que no merecía la pena gastar más fuerzas en el empeño. No existe por medio más ruptura que esa: él por un lado y el mundo por otro, cada uno a lo suyo, reconociéndose, respetándose incluso, tratando de evitar cualquier posible contacto.
El vino es su pasaporte. Una vez empieza a ingerir, ya no es Alfonso, es otro ser, alguien parecido a una brizna de hierba que siempre estará por segar.



La cámara de niebla me ha venido bien. El exorcismo de Xen Rabanal ha hecho que me reconozca, quizás más en el pasado, por lo intensivo, pero también en la actualidad, porque yo, al igual que Alfonso, también he dejado de luchar, y esta propuesta literaria me hace recuperar el resuello para levantarme de nuevo y mirar de frente al mundo.
Poderosa narrativa, intelectual e inteligente, bárbara y dulce a la vez. Cada una de las pulsiones de Xen Rabanal las he sentido dentro, me he visto en ellas. Sus reflexiones desde la niebla, desde la resaca, desde el estar dentro de sí mismo, me han ofrecido una concepción del mundo que conozco, que me es afín. Esta sociedad que es un conjunto vacío, de valores reflejados, ilusorios. Como falsos espejismos insertados en la tarjeta de memoria de los humanos. Xen lo sabe y debido a su profunda intelectualidad, no puede enfrentarse a ello sin temblar.

El consumismo que alimenta el capitalismo liberal y salvaje es motivo de desazón para él. No intenta Xen Rabanal aleccionar absolutamente a nadie, y eso es algo a destacar. Todo lo pone a su firma, a su experiencia vital, y a nadie quiere marcarle el camino. Podría callarme, pero voy a escribir lo que desde hace tiempo voy repitiendo cuando surge la ocasión: la noticia del año 2009 no fue que una persona de color negro se alzara con la presidencia del país más poderoso y racista del mundo. No. La noticia fue que el globalizado imperio capitalista, fruto del liberalismo económico a ultranza de personajes como Bush y Aznar, quebró arrastrando a todas y cada una de las familias del mundo, que han tenido que renunciar a miles de millones de dólares para volver a cimentar el sistema (bancario), porque el mal estaba hecho y parece que a nadie le interesa crear una alternativa social. Esa fue la noticia de 2009.


He marcado muchas páginas en este libro y subrayado muchos párrafos. Xen Rabanal, con su poderosa mirada de escritor reflexiona sobre ese consumismo desaforado que se ha apoderado de nosotros (páginas 118 y 226, por ejemplo), sobre la gestión que los poderosos hacen sobre el miedo que previamente nos han inoculado (página 134), proponiéndonos después el cambio de libertad por seguridad sin que la gran mayoría de nosotros nos percatemos de ello. Reflexiona sobre el ser humano en compañía de otros seres humanos, programados en nuestras actuaciones por los medios de comunicación y por la envidia y la hipocresía implícita en nosotros (maravilloso su laberinto social de la página 176).


¿Quién soy yo? (página 74), se pregunta, ¿quién soy en realidad? Se busca Xen Rabanal entre la niebla, nos muestra su experiencia de soledad, quizás las más dura de las pruebas, como modo de escapar de un sistema social corrompido. A lo largo de toda la narración esa pregunta flota en el pensamiento del lector.
Me viene al recuerdo la estampa de aquellos anacoretas que hace muchos siglos abandonaron sus poblaciones para refugiarse en las montañas buscando encontrarse consigo mismos. Un ejercicio brutal de unos hombres que pronto la Iglesia (ese otro poder) trató de usurpar con las santificaciones, arruinando el ejercicio de una vida. Cada día que pasa reconozco mejor ese esfuerzo. Pero ese deseo de soledad que Xen Rabanal expresa como escape de una sociedad a la que aborrece, no ha sido el consuelo que, pensaba, sería. Sus pensamientos intelectuales se lo han impedido.


La cámara de niebla fue un proyecto de Xen Rabanal que le obligaba a escribir una vez se comprometió a volcar en su blog estas historias. No sabía dónde le iban a llevar, pero sabía que de este modo escribiría. El blog le ofrecía frescura y el compromiso de no deshacer lo redactado, lo ofrecido a los lectores. El vómito narrativo es unificado por un ritmo y tono constante, de modo que la divergencia es fácilmente digerible. Su sinceridad, desde los intestinos, admirable.

Ahora anda Xen Rabanal proponiéndonos de igual manera, a través de un blog, su nueva novela: Limpieza de bajos. Podrán leerla por capítulos según la va publicando en el blog, o podrán leerla en papel en el futuro.


Yo, me he bebido La cámara de niebla a sorbitos pequeños, como si fuese un diario o un güisqui de los buenos, y sólo puedo decir que he disfrutado como hace años no disfrutaba de una lectura.


3 comentarios:

alfaro dijo...

Qué cambio...
En mi ordenador se ve demasiado grande...

Qué grande es.Pocas veces se ha escrito algo con una mirada tan abierta al desgarro interior y al exterior, léase sociedad, tiempo que o circunstancias vitales.

alfaro dijo...

El cambio me refiero al cambio de look que has hecho a tu blog....

xen dijo...

Gracias y gracias... Esteban, Alfaro... Gracias por vuestras palabras, independientemente de que sea ésta una novela mía... Gracias, ante todo, por tener esa mirada que sólo tienen quienes se han adentrado en sus abismos... la mirada necesaria para que todo esto avance.