El escriba, de Robert y Shana ParkeHarrison

El escriba, de  Robert y Shana ParkeHarrison
"Un libro debería ser un hacha para romper el mar congelado en nuestro interior" "¿Por qué la gente del futuro se molestaría en leer el libro que escribes si no les habla personalmente, si no les ayuda a encontrar significado a su vida?" J.M. COETZEE ("VERANO")

30/7/07

EL LIBRO DE MANUEL


He acabado de leer (por fin, finalmente, pese a no desearlo pero, en fin, algún día tenía que llegar al final) El libro de Manuel. Me ha encantado. Cortázar va más allá (¿más allá todavía? Sí, más allá). Me ha hecho preguntarme si es posible ir más allá de lo que Cortázar ha ido. Más allá significa más allá de justo esa línea donde está el límite en la micrométrica distancia que separa un borde del otro en el filo de la navaja. Más allá quizá sea todo incomprensible, o quizá sea todo fantástico, o quizá no exista más allá, quizá Cortázar sabía que más allá está el absurdo más real o más irreal (en cualquier caso, no creíble para el buen lector). No puedo por menos que recomendaros a todos su lectura. Será algo difícil (aviso), pero gratificante. ¿Qué más he aprendido? El juego. La literatura es un juego y las reglas del juego las establece el escritor. Si quieres jugar, ya sabes lo que hay. Luego no vengas con ¡qué absurdo! ¡vaya paja mental! O juegas o no juegas. No desprecies lo que no conoces. No te rías de lo que ignoras. No seas imbécil. ¿Y qué más he aprendido? Las memorables descripciones, los cambios de narrador, la voz (una voz) de los personajes que se mezcla como una baraja de naipes a punto de ser repartida. ¿Qué tengo grabado en la cabeza? La imagen (sí la imagen, la imagen que me proyecta Cortázar con su narración) de un acto de sodomía contra voluntad que habría que colgar encuadrado en marco de oro allí donde se cuelguen los mejores escritos de la historia de la literatura. En resumen, recomiendo fervientemente su lectura sosegada. Yo ya empiezo a releerlo. Me gusta jugar, y con quién mejor, que con Cortázar.

1 comentario:

Ada dijo...

No hay nada más placentero, y que más me guste, que andar por los bordes de los tejados, a la altura de las gárgolas; intentando mantenr el aquilibrio (que no existe) entre los dos mundos, el más allá y el más acá, lo absurdo y lo establecido. De vez en cuando jugamos esa partida y ganamos. Ganamos dentro de nosotros. Que se bajen del tejado y del mundo, y se queden fuera los que no son capaces de aprender,de amar,de descifrar, de saborear, de descubrir, de sentir las palabras. Los que no saben jugar.
Besos.