El escriba, de Robert y Shana ParkeHarrison

El escriba, de  Robert y Shana ParkeHarrison
"Un libro debería ser un hacha para romper el mar congelado en nuestro interior" "¿Por qué la gente del futuro se molestaría en leer el libro que escribes si no les habla personalmente, si no les ayuda a encontrar significado a su vida?" J.M. COETZEE ("VERANO")
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9/7/13

"Diez bicicletas para treinta sonámbulos", reseña

diez bicicletas
Reseña publicada en la Revista Literaturas.com

Que una editorial cumpla diez años es motivo de celebración. Diez años de supervivencia son muchos en la selva editorial, máxime cuando esa editorial se presenta en el mercado como «fuera de rango», a la búsqueda de todo tipo de creadores en todos los ámbitos de trazo gráfico, amén de ofrecerse como bisagra o puente entre las letras francesas y las españolas.
Si, además, esa editorial da cabida al cuento entre sus prioridades de publicación (con bastante éxito, por cierto. «Cuentos del Jíbaro», de Gracia Armendáriz, es un buen ejemplo) y desea celebrar esos diez años de su existencia con un libro de narraciones breves, empatizo sobremanera con ella. Ella se llama Demipage, la editorial de la media página.
Y, como ocurre siempre que leo una antología de relatos, descubro autores que me sorprenden, o se confirman prosas poderosas, o se producen estrepitosas caídas al vacío de las que no hablaré.
Bajo el argumento común de hacer aparecer una bicicleta en los textos, treinta autores que conformarían la mejor selección literaria del mundo se lanzan al papel. Antonio Muñoz Molina demuestra el porqué de sus reconocimientos, y me hace recordar las sensaciones que aquel «Invierno en Lisboa» me produjo hace tanto tiempo. Lo mismo ocurre con Marta Sanz, ella sí sabe guardar el secreto hasta el final. Y se me hacen visibles nombres propios a seguir en el futuro, como Guillermo Aguirre, Lola Huete, Andrés Rubio, Sara Mesa o Marta Caballero. Reconozco mi ignorancia, a caminar se aprende caminando. Lo mismo ocurre con el saber equilibrase cuando se monta en bicicleta.
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20/12/10

FÉLIX FRANCISCO CASANOVA



La semana pasada se presentaron en Madrid dos nuevos libros de Félix Francisco Casanova, "Cuarenta contra el agua", antología poética seleccionada por el poeta Francisco Javier Irazoki, y "Yo hubiera o hubiese amado", un diario escrito en 1974 en el que puede conocerse la personalidad del joven autor canario.


En la mayoría de los poemas seleccionados por Irazoki hay un elemento común: el agua. El agua para Felix Francisco Casanova era sinónimo de muerte, así que era un tema recurrente en su breve obra literaria. Si a lo anterior añadimos que le encontraron sin vida a los 19 años en el baño de su casa, dentro de la bañera, la especulación está servida. Por eso, porque el agua se tragó su vida pero no su poesía, porque los poemas le sobrevivieron y renacen ahora y siempre que un lector fije sus ojos en ellos, Cuarenta contra el agua ha sido el título elegido para la antología.


Como botón de muestra, os dejo con dos de sus últimos poemas. El primero, Eres un buen momento para morirme fue el último que escribió.



De “Antología poética – Cuarenta contra el agua”
(Demipage, 2010), dos poemas:

ERES UN BUEN MOMENTO PARA MORIRME

A María José

Amaneciendo y anocheciendo
a un mismo tiempo,
cariño, ¿no es ésta la forma
en que te gustaría vivir?
En mi cabeza hay un álbum
de fotos amarillentas
y lo voy completando con mis ojos,
con los más leves ruidos,
atrapando olores en el aire
y en cada sueño que sueño.
¿Sabes una cosa, pequeña?
La última página de mi álbum
tiene tu boca lluviosa mordiéndome un labio,
un disco de rock´n´roll
y calcetines de colores.
Mis ojos han sido rápidos,
te he hecho el amor con la ropa puesta
a través de una
larga pajita dorada
mientras cruzabas la calle
con el cabello ardiendo.
Pero ahora son tus pies
quienes dan mis pasos,
¡así que no te equivoques
pues me caería!
Te bebo en cada vaso de agua
que sacia mi sed,
mis palabras son claras como niños pequeños
o espesas como semen empapando cortinas,
pero hoy tengo que inventar
un nuevo idioma
para conversar con tus tiernos maullidos eléctricos
y los gritos de euforia
de la gente que vive en tu cabeza.
Debes saber que a veces
soy como un entierro interminable,
siempre triste y azul
subiendo y bajando
por la misma calle.
Pero otras veces soy un río de risa
corriéndome por toda la ribera,
haciendo el amor a la mar,
una felicidad contagiosa,
un revólver de amor, nena,
y voy a disparar justo a tu corazón
¡bang bang!
¿te di?
Quiero arrollarte, enrollarte y arrullarte,
montaña de aguardiente
y tarde rojiza.
Eres un buen momento para morirme.


(14 diciembre 75. Último poema)


***




CONVERSACIÓN


No quisiera ponerte nerviosa.
Es la primera vez que algo
nos va a separar,
porque es la primera vez
que te produciré auténtico
miedo.
Así que empiezo otra vez:
quiero ponerte nerviosa,
quiero que tiembles
y quiero que aprendas
a hacerme temblar.
Amo a la gente neurótica,
los cuchillos y las guitarras eléctricas.
Soy un hombrecito insano,
el más perfecto de los traidores
porque no tengo causa.
Desconfía de mí,
que se trabe tu lengua
al darme la espalda.
Ése es el primer paso.
Toma conciencia de que mis manos
no sólo sirven para acariciar
y hay muchas palabras
que contigo nunca he usado.
Fíjate en que esto ya no es un poema,
que yo no soy el mismo para ti
desde que empezó este diálogo.
Imagínate sufriendo
toda la eternidad
el aullido del parto.
Suéñate en un coito largo como la vida,
conocer de memoria las lentas variaciones
del rostro durante el orgasmo.
Vivir el placer de los fantasmas,
el placer de las camas que soportan cuerpos y cuerpos
sin diferenciar si eres un vivo o un cadáver.
¿Ya tiemblas?
Quisiera ordenar con lógica
mi discurso,
pero no puedo.
Sólo deseo que te hundas
en mi carne cenagosa,
gritarte desde el infierno:
¡Ayúdame, ayúdame
con tu viejo pelo negro
y tu boca redonda!
¿Me comprendes?
Huelo tu miedo pequeño y frágil
que invade tu conciencia virgen
y los correosos deseos rojizos
que arden en ti y no reconoces.
Mujer desnuda en una doble página
de un libro de arte,
tomada salvajemente por un jíbaro loco,
por un niño dado a luz en un pesebre,
barrida por el aliento sucio
de maridos que emigran en tren de medianoche,
con voz de odio hciendo el amor, de
chorlito dorado americano y de
gato chino del desierto.
Porque el Amor es una enorme trampa
para cazar hormigas y elefantes,
pero la palabra Amor
es como la palabra Dios,
siempre con mayúsculas
para que no se esfume el encanto.
¿He logrado confundirte,
o sólo he conseguido que me beses la frente
y murmures con ternura que estoy enfermo?
Lo cierto es que ya nunca me verás igual,
siempre imaginarás secretos
oscuros encerrados en mí,
¡pero eso es lo que quiero!
Le daré otro giro:
ese amor de llorar en una despedida,
de presentir los próximos gestos
educados y gentilmente eróticos
a que te has habituado,
de gozar con las palabras de agua,
olas mansas que no producen el menor daño,
te aplacan la sed
e impiden que te tortures
más de lo establecido.
Pero yo te susurro
venenoso
que existen
los trenes secretos del corazón,
las huellas en los pasillos de madrugada,
las jeringas jadeando
en encerradas habitaciones,
los pechos azotados por látigos de semen
y los sueños sangrientos…
Porque la Represión es
la más peligrosa caja de Pandora,
porque el dolor oculto
es el arma mejor montada,
porque ser consciente
es vivir siempre junto a la muerte,
delante,
atrás
o en medio como nosotros,
la raza de los agonizantes.
Estoy seguro de que me vas comprendiendo:
hay un millón de sensaciones
que te entran por un ojo
no más levantar el párpado,
el otro espera cerrado
su oportunidad.
Éste es mi último intento:
quiero verte alcohólica
para que me escupas en la boca,
quiero que te sientas
camello, león y niño,
quiero verte en forma de hombre,
quiero que veas en mí
un espejo interminable
y que te arrojes a él
con todas tus fuerzas,
hacia el fondo,
lo hondo
del
fondo…

Sssh,
mi amor, no llores más.
Fue tan sólo una broma.
Caminamos por un parque
y llueve
sobre nuestras cabezas unidas.
Es todo maravilloso
¿o no?
… Oye, amor, contesta…
¿O es que te has quedado
muerta?


(20 abril 75)

****

FÉLIX FRANCISCO CASANOVA


Félix Francisco Casanova (Santa Cruz de la Palma, 28 de septiembre de 1956 – Santa Cruz de Tenerife, 14 de enero de 1976) era hijo del poeta y médico Félix Casanova de Ayala. El padre describió así al joven escritor: “Desde temprana edad –ya a los siete u ocho años- solía sorprenderme con frases insólitas que yo me preguntaba dónde podría haber leído. Eran giros sueltos, casi surrealistas y esotéricos, cuyas fuentes me era imposible inquirir en ninguno de los libros de mi biblioteca que pudiera caer en sus manos”. Después, Félix Francisco fundó un grupo de rock y el movimiento literario Equipo Hovno. En 1973, a los diecisiete años, obtuvo con su libro El invernadero el principal premio de poesía de Canarias, el Julio Tovar. En 1974 ganó el Pérez Armas de novela con El don de Vorace, reeditada por Demipage en 2010. Un mes antes de su muerte ganó, con el poemario Una maleta llena de hojas, el concurso organizado por el periódico La Tarde. Félix Francisco es también autor del diario Yo hubiera o hubiese amado, escrito en 1974. En 1990, la editorial Hiperión reunió los poemas de Casanova en el volumen La memoria olvidada. Murió a causa de un escape de gas... Demipage ha adquirido los derechos para publicar las obras completas de este autor.

26/3/09

Una recomendación: Gente de libro

Autores: Pedro Carrillo Rubio, Juan Gracia Armendáriz
40 retratos y semblanzas de escritores, poetas y académicos españoles, todos parte esencial de la literatura de los siglos XX y XXI.
En Gente de libro, Pedro Carrillo Rubio y Juan Gracia Armendáriz nos invitan a recorrer la esencia de nuestra literatura contemporánea. Pedro retrata reposadamente y con maestría a cada escritor escudriñando su interior. Juan rodea, pule y esculpe una imagen poética y certera de su personalidad.
Pasar las páginas, y mantener un encuentro íntimo con todos y cada uno de los escritores que nos han hecho pasar (y continúan haciéndolo) momentos inolvidables, cuya obra representa recuerdos imborrables en nuestra memoria, etapas concretas de nuestra existencia, desde la infancia hasta hoy, es un viaje en el que repasaremos nuestra propia vida a través de las emociones que éstos nos han provocado a lo largo del tiempo.
Rosa CHACEL, Rafael ALBERTI, Francisco AYALA, Pedro LAÍN ENTRALGO, José Luís ARANGUREN, Rafael LAPESA, Gonzalo TORRENTE BALLESTER, Luis ROSALES, Gabriel CELAYA, José GARCÍA NIETO, Julián MARÍAS, Julio CARO BAROJA, Matín DE RIQUER, Antonio BUERO VALLEJO, Camilo José CELA, José Luis SAMPEDRO, Gloria FUERTES, Miguel DELIBES, José HIERRO, Carlos BOUSOÑO, Torcuato LUCA DE TENA, Francisco NIEVA, Angel GONZÁLEZ, José Manuel CABALLERO BONALD, Josep María CASTELLET, Juan BENET, José Agustín GOYTISOLO, Juan GARCÍA HORTELANO, Manuel RUBIO CABEZA, Fernando QUIÑONES, Francisco BRINES, Juan MARSÉ, Francisco UMBRAL, Luis GOYTISOLO, Manuel VICENT, Manuel VÁZQUEZ MONTALBÁN, Antonio HERNÁNDEZ, Pere GIMFERRER, Carme RIERA, Rosa MONTERO.