
Es difícil, hasta para un escritor, trasmitir la magia que se logra cuando se comparte una pasión con un buen grupo de amigos. Os podría decir que la sensación es única, que debe ser algo parecido a eso que llaman felicidad, pero lo cierto es que es un sentimiento de plena satisfacción interior.
Antes de iniciar la crónica lo primero que quiero (y debo) hacer es dar las gracias a David y a Tere, del Mesón Nuevo Canete, que se portaron espléndidamente con nosotros, que nos facilitaron todo y que luego nos dieron de cenar (y de beber) de su maravillosa cocina casera. Gracias, amigos, por ofreceros vuestra casa para las próximas reuniones (que las habrá, porque el mesón será sede del ÁCIDO TOUR mientras vosotros estéis allí, y, ya adelanto, en la próxima ocasión la fiesta se completará con música en directo después de las lecturas), muchísimas gracias por todo.
El ÁCIDO TOUR es más que un recital de poesía, es más que una fiesta, es unir almas en un proyecto común: la poesía como forma de vida. En todo momento flotó en el ambiente ese espíritu que la gente de La Vida Rima logró crear en el Buko, o que el Kebran logra en Illescas con su Poesía en los Bares, esa sensación de hermandad que nos aúna y nos diferencia de muchos creadores que se creen montados en el “machito” y nos miran desde un púlpito inexistente.
Como ya se dijo, no sólo los reflejados en el cartel leerían, porque el cartel era una excusa para reunirnos en torno a la presentación de los libros de David González (LOSER), Javier Das y José Ángel Barrueco (NO HAY CAMINO AL PARAISO) o Isabel García Mellado (TIC, TAC, TOC TOC). Acudieron muchos otros poetas como Chema Barredo, Javi (que vino desde Aranda sólo por el placer de compartir esa magia), Luisa Fernández, Deborah Vukusic, Inma Luna, David V, Marcus Versus.; y amigos como Diego, Álvaro, José E., y muchos más a los que no conocíamos y que se acercaron a escuchar nuestras propuesta literarias.
Quedó claro desde el inició que aquello iba a salir bien, porque nuestra máxima expectativa era disfrutar de la amistad y de la poesía. Así las cosas, nada hubiese hecho fracasar una noche como la de ayer.
Lo denominé ÁCIDO TOUR porque mucha de nuestra poesía irrita las gargantas cuando la declamamos y tiene la facultad de corroer almas si alguno de los versos llega al oído interno del oyente, del lector. Y la corrosión llegó cuando subieron al escenario Antonio Diez, María Jesús Silva, Hasier Larretxea, Gsús Bonilla, Deborah Vukusic, Inma Luna, Luisa Fernández, Isabel García Mellado, José Ángel Barrueco, Javier Das, David González y quién escribe esta crónica. El nivel poético, amén de la implicación y predisposición de pasarlo lo mejor posible, hizo que la hora y media larga de recital pasara volando para todos.
Marcus Versus logró vender casi toda la maleta que traía llena de libros de su Editorial Ya lo dijo Casimiro Parker (no me lo puedo creer, me dijo) y del LOSER de David González.
Después de las firmas de libros, la buena gente del Mesón Nuevo Cañete nos montó unas mesas en la plaza, todas juntas, una hilera de círculos que hacían la vez de mesa redonda alrededor de la que cenamos. Hablamos de poesía, claro que sí, y de muchas cosas más; nos reímos, carcajadas de extremo a extremo, que se transmitían con la fuerza de las olas; cantamos una canción de los Chichos cuando aparecieron por allí los gitanos con el órgano y la trompeta (Vuk hizo de cabra), y disfrutamos de eso que pocas ocasiones nos ofrece la vida, de una verdadera amistad.
Aguantamos los rayos y truenos que hacían presagiar la tormenta para que llegase el día siguiente y, en los primeros segundos del 23 de mayo, nos rompimos las manos cantándole a Vuk su “cumpleaños feliz”, y nos dio la sensación, a todos, que este nuevo año sería para ella un gran, un grandísimo año lleno de sueños satisfechos.
El licor de ron con miel circuló endulzando todos los vasos, y los brindis (por la poeSÍa y el rock; para que esto se vuelva a repetir; por nosotros, qué cojones) cerraron la velada.
Luego desfilamos cada uno para su guarida, con la sonrisa pintada en la boca y los ecos de las risas, de los poemas, de las palabras bienintencionadas tras de nuestros pasos. Sí, con esa sonrisa que nos caracteriza, la sonrisa despeinada de ir en contra de los vientos.
Las fotos del ÁCIDO TOUR
aquí (cortesía del inigualable fotógrafo y poeta CHEMA BARREDO)
¡GRACIAS, TERE, DAVID, JOSÉ, GRACIAS!